Tendencias que impactan la educación 2019

 
 
 
La transformación digital de la economía global y la sociedad está incrementando la complejidad de la sociedad moderna y la velocidad de los cambios, debido a la creciente conectividad y escolaridad de las personas alrededor del mundo. La educación debe estar sincronizada a estas tendencias que están configurando el mundo en el que vivimos, con el objetivo de servirse de ellas para preparar mejores personas, ciudadanos y profesionistas.

De acuerdo con este reporte, una de las principales megatendencias globales se refiere a que los indicadores clave de participación cívica han caído en los últimos años en muchos países, a la vez que la desconfianza y el malestar político y social han ido ganando terreno. Ello se debe, entre otras cosas, a la creciente desigualdad y a la brecha entre áreas rurales y urbanas, que han generado desequilibrios en términos de acceso a oportunidades para tener un mejor futuro.

Ante este desafío, la educación debe impulsar la participación ciudadana, fomentar la cohesión social y contribuir a disminuir las desigualdades. Algunas de las líneas de acción propuestas para conectar la educación con el civismo y la buena ciudadanía incluyen apoyar a los estudiantes a comprender los derechos y valores de la democracia, desarrollar sus habilidades sociales y organizativas para el
compromiso cívico, fomentar la tolerancia y las actitudes respetuosas a través de la deliberación. Ello requiere que los docentes estén plenamente conscientes de su papel como formadores de ciudadanos y que los principios de respeto, tolerancia y participación se empiezan a construir desde el aula. Lo anterior es particularmente relevante frente a la polarización social que predomina entre algunos grupos del país.

Otro de los cambios que identifica el reporte de la OCDE se refiere al envejecimiento de la población y las distintas implicaciones que ello tiene para la educación. El aprendizaje a lo largo de la vida juega un rol predominante para hacer frente a esta tendencia, ya que las personas, al vivir más años, trabajan más tiempo, y para mantenerse preparadas, deben capacitarse en forma permanente. De igual forma, el reporte señala la importancia de asegurar una educación integral para que todos los grupos de edad tengan acceso a la educación, que cubra sus necesidades de aprendizaje y de la vida, incluidas las habilidades financieras y digitales. La educación financiera es muy relevante en el contexto mexicano, ya que solo 31 por ciento de los adultos en nuestro país tienen acceso a ella, comparado con Noruega que tiene más de 70 por ciento.

Los cambios culturales en el trabajo, en las familias, en los roles de género y en las expectativas de vida son otras de las tendencias abordadas en el reporte citado. Vivimos en un mundo más individualista, con más movilidad, con menor sentido de pertenencia a los puntos de referencia tradicionales como comunidad, iglesia o lugar de trabajo, y ello impacta el rol que juega la educación. Para conectar la educación con la cultura moderna se enfatiza la necesidad de impulsar la creatividad y el emprendimiento, promoviendo el trabajo en equipo y colaborativo para resolver problemas mediante proyectos prácticos dentro y fuera del aula. Por otra parte, señala que los docentes deben estar capacitados para enseñar a estudiantes provenientes de familias y entornos diversos y multiculturales; así como para desarrollar estrategias y recursos que permitan a las escuelas comunicarse de forma efectiva con todas las familias.

Si bien algunas de las implicaciones de las tendencias que impactan la educación parecen obvias e inmediatas, otras requieren de una reflexión estratégica más profunda y con una visión de largo plazo, y es por ello que todos los que participamos en el ecosistema de la educación debemos estar al tanto de cómo evolucionan estos cambios globales, para poder prepararnos y contribuir a ellos en beneficio de los estudiantes y sus familias.