México gasta en educación más que otros países de la OCDE, pero es opaco y despilfarra en nómina


Especialistas explicaron que la distribución de los recursos públicos es la raíz de
la falta de infraestructura o capacitación a los docentes, pues hasta un 85 por
ciento se va a nóminas, aunque bajas frente a otros países miembros de la
OCDE.

Además, un estudio del CIEP demostró que 36 programas presentaron
sobregasto de hasta 3 mil por ciento más en 2016 y 34 programas un
subejercicio. “Esta administración ha sobregastado repetidamente en servicios
de publicidad […] Los subgastos en cada programa se debieron a menos
recursos para proyectos de equidad de género, menos para las entidades en
temas de profesionalización docente”, evaluó.
 
Casi el 90 por ciento de los recursos en educación terminan en nóminas. .–
Dos años después de la Reforma Educativa, el Gobierno de México destinó el 17 por ciento del gasto público total en el rubro educativo, más que el promedio de la Organización para
la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), de 11 por ciento. Pero no
se reflejó en los alumnos, ya que fue el país con el gasto acumulado más bajo
por estudiante de entre 6 y 15 años de edad, de 29 mil 015 dólares, así lo
muestra el estudio “Panorama de la Educación 2018” con datos de 2015.
Especialistas expusieron que la redistribución del gasto público educativo se
enfoca en las nóminas de los maestros y en subejercicio o sobregasto, en
programas en opacidad de hasta 3 mil por ciento más de lo aprobado por el
Congreso. Eso provoca que no quede dinero para infraestructura, material
educativo o capacitación a profesores para la evaluación docente.
“Son mucho más alumnos proporcionalmente”, dijo. “Tenemos 30 millones de
niños en el sistema educativo, y jóvenes en las universidades”.

La publicación del informe se dio en el marco en que el nuevo Congreso de la
Unión, con mayoría dl partido Movimiento de Regeneración Nacional (Morena),
propone cancelar la próxima evaluación docente, aunque la Secretaría de
Educación Pública (SEP) aclaró que todos los procesos de evaluación previstos
para el resto de 2018 serán realizados conforme al calendario establecido que
dispone la ley actual.

El estudio comparativo de la OCDE plantea que el porcentaje medio del gasto
público total dedicado a la educación, en todos sus servicios, es del 17 por
ciento en México, frente a un 11 por ciento en los países de la OCDE, pese a un
ligero descenso entre 2011 y 2015. Como proporción del Producto Interno Bruto
(PIB), el gasto público en las instituciones educativas ascendió al 4.3 por ciento,
más que el 4.2 por ciento del PIB promedio de los países de la OCDE.
Sin embargo, “durante los años de escolarización obligatoria, este país gastó 29
mil 015 dólares por estudiante [gasto acumulado por nueve años], menos de un
tercio del promedio de gasto de la OCDE, que ascendía a 90 mil 561 dólares”,
comparó la OCDE.

“Es más factible comparar a México con Costa Rica, Argentina, Chile, países
que tienen situaciones demográficas más parecidas”, planteó Lloyd,
investigadora de política educativa. “Todos los países de América Latina tienen
el problema de que gastan en educación en su mayoría en sueldos de
maestros. Necesitan muchos maestros porque tienen muchos alumnos. Ya no
queda dinero para infraestructura, computadoras o cursos para los maestros”.
En las zonas rurales, “tenemos miles de escuelas donde los alumnos no tienen
baño o luz en sus escuelas”. En el norte, región calurosa, no hay aire
acondicionado. Tras los sismos de septiembre, más de 17 mil planteles quedaron afectados.

Por nivel educativo, la dotación de la educación secundaria inferior [primaria] fue
la más baja, con un gasto por estudiante de 7 mil 543 dólares, menos de un
cuarto del promedio de la OCDE (32 mil 779 dólares). En el ciclo escolar 2018-
2019, hay 26 millones de niños en educación básica.
Como en otros países de la OCDE, la proporción de gasto público se reduce
más en la educación terciaria [preparatoria], con un 71 por ciento, pero este
porcentaje es superior a la media de la OCDE, del 67 por ciento.
“Es necesaria una mejor planeación, gestión y control sobre el ejercicio”,
aseveró Fiorentina García, autora del texto “Las discrepancias en el
presupuesto educativo” publicado por el Centro de Investigación Económica y
Presupuestaria (CIEP).

El presupuesto público en educación se va en su mayoría a la nómina de los
profesores. El 85 por ciento del presupuesto anual para educación básica (el 65
por ciento del gasto educativo) se destina a salarios de maestros frente al 4 por
ciento para becas, 3 por ciento para infraestructura y 2 por ciento para material
educativo, documentó el CIEP con datos del 2015.
Pese a ello, citando cifras de la OCDE, el CIEP destacó que el salario de un
docente recién egresado en México es el más bajo en comparación con los
países miembros (24 mil 188 pesos al mes). Por el contrario, el salario más alto
se percibe en Alemania (77 mil 740 pesos al mes).
“México ha desplazado el tema de la formación inicial en México en su Reforma
Educativa”, planteó la autora del estudio “Formación inicial de un maestro”,
Fiorentina García. “Las normales siguen siendo las principales instituciones
formadoras de maestros, sin ser propiamente instituciones del nivel de
educación superior, dado que no cumplen con las características propias de una
universidad: investigación científica, docencia y difusión”.
La investigadora de la UNAM en política educativa, Marion Lloyd, dijo que esa
reforma es en su mayoría laboral y no se enfoca en capacitar a los profesores.
“Se echa toda la culpa de la mala calidad en la educación a los maestros. Lo
que hace falta es invertir en capacitación para la evaluación, con el fin del
diagnóstico. Se puede premiar a los que pase por más evaluaciones, pero
amenazarlos con despedirlos no es productivo”, determinó la especialista. “No
hay que castigarlos porque el gobierno durante 70 años le dio todo el poder a la
cúpula sindical”.

¿DÓNDE QUEDÓ EL SOBREGASTO?
 
En el Presupuesto Económico de 2018, hay 704 mil 328 millones de pesos
destinados a educación, el 13.5 por ciento del total equivalente al 3.1 por ciento
del PIB.
Este monto es solo por debajo de lo etiquetado para combustible y energía (18.1
por ciento del PEF), protección social (16.9 por ciento) y participaciones (15.9
por ciento). Y es más que lo usado para salud (10.9 por ciento).
No obstante, como en otros rubros, a ojos del Congreso suele gastarse más de
lo presupuestado.
El Centro de Investigación Económica y Presupuestaria (CIEP) analizó el caso
de 2016, cuando el presupuesto educativo aprobado por la Cámara de
Diputados fue de 723 mil 650 millones de pesos, pero el presupuesto ejecutado
por las dependencias y entidades ascendió a 741 mil 118 millones; es decir, se
gastaron 17 mil 467 millones de pesos extras que representan 2.6 por ciento del
presupuesto aprobado.
“Este sobregasto es dos veces el presupuesto del Programa de la Reforma
Educativa y más de lo que se destina a becas de manutención en todo el país”,
dimensionó el CIEP. “Los cuatro programas que sobre gastaron en el año 2016,
que no cuentan con reglas de operación específicos, también lo han hecho en
2015, 2014 y 2013”.
Si se toma en cuenta la estructura programática del presupuesto educativo, de
los 74 programas, 36 gastaron más que el presupuesto aprobado, 34 menos y
solo cinco gastaron en tiempo y forma.
“A falta de rendición de cuentas sobre este exceso de recursos y de auditorías
durante ese año, no es pública la información sobre cuál es la distribución de
dichos recursos entre universidades estatales, el uso que se le dieron a esos
recursos ni tampoco los resultados del gasto de esos recursos”, alertó el CIEP.
“Esta administración ha sobregastado repetidamente en servicios de
publicidad (anuncios escritos, visuales y auditivos), otros servicios
generales (impuestos, otros gastos por responsabilidades, penas, multas,
otros), mobiliario y equipo administrativo (mobiliario y bienes informáticos para
administración) y en remuneraciones para personal de carácter
transitorio (sueldos y salarios para personal eventual)”, resumió.
De los 36 programas con sobreejercicios, el programa con la diferencia más
grande con respecto a su presupuesto aprobado fue “Apoyos a centros y
organizaciones de educación” al gastarse 16 mil 079 millones de pesos más,
un 1,671.6 por ciento más que su presupuesto aprobado.
En este programa, para apoyar a las entidades con la operación de servicios de
educación media y superior, los recursos se entregan por medio de convenios
entre la Secretaría de Educación Pública (SEP) y los estados.
En el caso del “Programa de Becas para los hijos del personal de las Fuerzas
Armadas en activo”, se gastó 91.6 por ciento más que lo aprobado (439.4 mdp).
Los de “Servicios de educación normal en CDMX” y “Diseño de la política
educativa” gastaron 75.2 por ciento y 74.8 por ciento más con respecto a su
presupuesto aprobado. El programa de la capital del país sobregastó porque
destinó más recursos en el pago de servicios personales (mil 113 millones de
pesos extras).
En cuanto a “Diseño y aplicación de la política educativa”, cuyos resultados se
entregan por medio de campañas de comunicación social, las entidades y
gobierno federal terminaron gastando mil 008 millones de pesos, que
representan 3,254.5 por ciento más a lo que inicialmente se aprobado para esta
partida.
De los 34 programas que gastaron menos de lo que se tiene, resalta el
“Programa de Inclusión y alfabetización digital”, pues no gastó el 93.2 por ciento
de su presupuesto. Este programa entregaba dispositivos electrónicos a los
estudiantes y tenía un presupuesto aprobado de mil 641 millones de pesos, pero
sólo se ejercieron 111 millones.
Le siguen el “Programa Nacional de Convivencia Escolar” (78.5 por ciento no
gastado), “Políticas de igualdad de género en el sector educativo” (77 por
ciento), “Protección de los derechos tutelados por la Ley Federal del Derecho de
Autor” (70.9 por ciento), “Programa para el Desarrollo Profesional Docente”
(63.7 por ciento) y “Carrera Docente en UPES “(55.5 por ciento).
“Los subgastos en cada programa se debieron a menores recursos para que las
escuelas implementen programas de convivencia y seguridad escolar, menos
presupuesto para proyectos de equidad de género, menos gastos en
impresiones de documentos oficiales y menos recursos para las entidades en
temas de profesionalización docente”, evaluó el CIEP.
A MENOR ESCOLARIDAD, MENOS INGRESOS
El estudio de la OCDE sobre el “Panorama Educativo 2018” también reveló que
la proporción de la población de 25-34 años de edad sin educación secundaria
superior sigue siendo la más alta (52 por ciento) de todos los países miembros
(15 por ciento) y eso es uno de “los principales determinantes de los elevados
niveles de desigualdad en el mercado laboral”, determinó.
 
Respecto a egresados, México es el país de la OCDE con los niveles más bajos
de titulación en la educación secundaria superior: el 65 por ciento de los adultos
carece de estudios de este nivel, frente a un promedio del 22 por ciento.
Este dato está correlacionado con una elevada desigualdad de ingresos.
En México, los trabajadores a tiempo parcial o completo sin educación
secundaria superior ganan cerca de un 40 por ciento menos que los adultos con
educación secundaria superior, lo que constituye la desventaja en ingresos más
alta entre los países de la OCDE y países asociados.
De un modo similar, los adultos con educación terciaria ganan casi el doble que
aquellos con educación secundaria superior.
http://www.sinembargo.mx/16-09-2018/3470746 Fuente: Sin Embargo (2018)