Ninis, 20 por ciento de jóvenes con estudios profesionales


De cada mil niños mexicanos con acceso a la primaria, sólo 234 tendrán, al final
de su vida en las aulas, algún nivel de competencia para incorporarse al ámbito
profesional, es decir, poco más del 23 por ciento.
Los otros 766 se quedan con escolaridad trunca, abandono, desempleo o
subempleo, trabajo precario e incluso en inactividad. Ni estudian ni laboran (ninis).
Los datos corresponden a estudios y seguimientos de la Secretaría de Educación
Pública, desmenuzados por Rodolfo Tuirán, actual subsecretario de Educación
Superior, con 12 años de camino en la institución.
A cuatro meses del cambio de administración, comparte con Crónica información
vital en la materia.
Ninis hay en todos los niveles educativos. Hasta en jóvenes con estudios
profesionales.
Por cada mil escolares, 290 terminan una carrera, pero 56 de ellos se convierten
en ninis, el 20 por ciento.
De cada mil, 674 culminan el bachillerato, pero 384 ya no ingresan al nivel
superior o lo dejan trunco. Y de éstos, 110 terminan como ninis, casi el 30 por
ciento.
“La educación no representa para estas personas un medio de movilidad social y
muchos de ellos se transforman en muchachos que no estudian ni trabajan”,
refiere Tuirán.
Cada nivel, tiene sus ninis…
De cada mil alumnos, 916 cuentan con certificado de secundaria, pero 242 se
rezagan ahí o dejan a medias el nivel medio superior; de éstos, 91 adquieren la
categoría nini, más del 37 por ciento.
De cada mil, 986 egresan de la primaria, aunque 70 suspenden a ese nivel sus
estudios o truncan la secundaria. De este grupo, 29 se vuelven ninis, el 42 por
ciento, rango con mayor incidencia de este problema.
DESTREZAS. “Uno de los grandes problemas en la educación es que los jóvenes
no están desarrollando competencias adecuadas. Encuestas revelan que el 40 por
ciento de los empleadores del sector productivo opinan que los chicos no están
preparados cuando salen al mercado laboral. Necesitamos fortalecer en ellos
competencias para la vida y el trabajo y el desarrollo de habilidades
socioemocionales como trabajo en equipo y perseverancia”, dice Tuirán.
—¿Qué decir de las competencias disciplinarias?
—Los exámenes como Planea o la prueba internacional PISA revelan grandes
carencias: el 55 por ciento de los jóvenes tienen a los 15 años deficiencias en
manejo de matemáticas, el 43 por ciento en lenguaje y comunicación, el 48 por
ciento en ciencias, y eso les impide el desarrollo de competencias más complejas.
—¿Y de las competencias prácticas?
—Es otro de los dilemas: los jóvenes no sólo deben tener conocimiento teórico,
sino también práctico, que les permita desarrollar destrezas. Uno de los grandes
desafíos de la economía mexicana es que una proporción muy significativa de los
empresarios piensa que no encuentra el talento en el país para determinados
intereses de sus negocios. Se conoce como brecha de habilidades. Lo que
advertimos es un desequilibrio de habilidades entre la oferta educativa y las
necesidades de las empresas, y esa brecha es lo que dificulta el tránsito de los
jóvenes hacia mercados laborales.
—¿Cómo lo revertimos?
—Una forma es que, por primera vez en la historia, México construye desde hace
algunos meses un sistema de formación de habilidades en el seno del comité
nacional de productividad; el sistema implica la coordinación de diferentes
ámbitos, no sólo del gobierno, sino interacción con las empresas y el sector
educativo, para que identifiquemos aquellos cuellos de botella que impiden a los
jóvenes el desarrollo de destrezas. Y hay otro problema asociado…
—¿Cuál?
—La productividad en el país ha aumentado muy poco en los últimos 20 años: su
tasa de crecimiento en este periodo es del 7 por ciento, cuando la educación se
ha incrementado 33 por ciento; entonces hay un desequilibrio entre un México
más educado y un México que no ha cambiado su productividad. Eso significa que
debemos poner mayor atención en la formación de habilidades y competencias,
en lugar de hacerlo como hasta ahora, a través de la memorización. No es que la
memoria no sea útil en el mundo del internet, pero requerimos una formación
integral.
ABANDONO. A Tuirán le brotan las realidades y las fórmulas con fluidez, como si
conociera cada detalle de la educación mexicana, cada oportunidad. Es inclinado
a los chascarrillos, pero jamás pierde el rumbo… La cobertura a nivel bachillerato
es cercana al 85 por ciento, cuando en 2012 era del 65.9 por ciento. Se han
avanzado casi 20 puntos, ése no es el problema… “¿Deserción?, ni que fuera el
Ejército”, susurra. Se concentra entonces en otro reto mayor: el abandono escolar
en el nivel medio superior (bachillerato), cuya matrícula en la actualidad es de 5.5
millones de estudiantes.
“Es un asunto preocupante: la tasa es mayor al 13 por ciento anual”, acepta.
“Si se le compara con la primaria, donde el abandono es de medio punto
porcentual al año, hablamos de 26 veces más en la media superior; en la
secundaria está por debajo del 4 por ciento, es decir, tres veces menos”.
—¿Cuál es la radiografía de la SEP sobre este abandono?
—Interactúan diferentes factores: tienen que ver con la economía, con un ingreso
temprano al mundo del trabajo, con los ingresos de las familias y su bajo nivel
cultural, pero también con causas escolares.
—¿No es lavarse las manos?
—Si se establece que el problema sólo está determinado por factores
socioeconómicos, uno desde el sector educativo no hace mucho, y se cae en la
falta de definición de políticas públicas para encararlo. Eso pasó en México
durante muchos años, pero en esta administración se reconoció que las causas
escolares también pesaban. Una encuesta arrojó datos sobre la falta de
comunicación entre la escuela y los padres de familia: cuando un alumno dejaba
de asistir a la escuela, más del 88 por ciento de los padres no recibía
comunicación de algún actor del colegio.
—¿Sólo falta de comunicación?
—No, incide también el propio modelo educativo, aburrido, clases que son como
conferencias en las cuales el maestro está alejado del estudiante, la tarea es
memorizar y no activar competencias, un modelo con muchas deficiencias. El
joven no se ve reflejado ni interesado en la escuela, piensa que no le ofrece nada,
por eso confrontamos el problema desde las escuelas.
—¿Y hubo avances?
—El abandono escolar ha disminuido, tenía tiempo de no hacerlo, pero no es
suficiente. Se necesita encontrar mecanismos más efectivos, es una de las tareas
extraordinariamente importantes del próximo gobierno.
Otros elementos detectados en el proceso de abandono son falta de
profesionalización de los docentes, baja calidad de la enseñanza, aprendizajes sin
relevancia y desmotivantes.
—¿Cuál será el mensaje al equipo de transición de AMLO? —se pregunta a
Tuirán, antes del adiós.
—Después de las elecciones pensaba qué recomendar. Me atrevería a decir que
los cuatro ejes centrales son multiplicar las oportunidades, cuidar que esa
multiplicación no disminuya la calidad, que las oportunidades sean para todos, y
se haga con la mayor pertinencia posible. Desear la mejor de las suertes.
Y vienen ya las historias...