El inframundo de Teotihuacan, desvelado al público en realidad virtual

Al Túnel de la Serpiente Emplumada no pueden entrar los visitantes. Descender 14 metros
en el subsuelo y recorrer 100 metros más llenos de tesoros prehispánicos es una experiencia
que solo han podido tener los arqueólogos mexicanos que exploran la antigua ciudad
de Teotihuacan (Estado de México, centro del país).
Hasta ahora, el Gobierno mexicano ha presentado el primer recorrido con realidad virtual
abierto al público del descubrimiento arqueológico más importante de los últimos años en el
país.
Los visores con vídeo 360, que han sido instalados en el Museo Nacional de Antropología e
Historia y en el Museo de Sitio de Teotihuacan, muestran durante 10 minutos un paseo por el
inframundo teotihuacano.El túnel, descubierto en 2003, ha sido excavado y explorado
durante los últimos nueve años. En la experiencia con realidad virtual es posible ver los
espacios que los teotihuacanos diseñaron para hacer rituales sagrados, así como algunos
objetos ––como vasijas y huesos de animales–– que acompañaron a sus líderes en suviaje
al inframundo. “El público no va a poder acceder desafortunadamente porque es un lugar
muy especial, muy delicado y con muchos riesgos. La idea de este trabajo es que la gente
que no pueda entrar, pueda tener una experiencia de poderlo visitar virtualmente”, explica el
arqueólogo Sergio Gómez, encargado de la investigación en el Proyecto Tlalocan.
Una intensa lluvia en 2003 permitió al arqueólogo Gómez observar el hueco que el agua hizo
frente al Templo de la Serpiente Emplumada. Descendió con una cuerda amarrada a la
cintura y se encontró con la explicación a muchas incógnitas sobre la cultura teotihuacana y
el proyecto de su vida. El techo del túnel brillaba porque estaba cubierto con minerales
destellantes como la pirita. Los habitantes de Teotihuacan emulaban el mundo de los
muertos ––el inframundo–– y con el techo iluminado representaban a las estrellas. “Entonces
no había georeferenciación, ni toda la tecnología que ahora existe, [los teotihuacanos] lo
hicieron con mucha precisión”, apunta Diego Prieto, director del Instituto Nacional de
Antropología e Historia (INAH).
El arqueólogo Sergio Gómez, investigador del INAH.
“El túnel es un elemento de tipo ritual y particularmente yo estoy proponiendo que es un lugar
donde se llevaba a cabo rituales de transmisión del poder. Cuando una persona moría
entregaba el poder y el nuevo gobernante tenía que acceder a este tipo de lugares para
acceder al poder de las divinidades del inframundo, cuando salía a la superficie se había
investido de los poderes que le permitían gobernar en el nivel terrenal”, explica Gómez 15
años después del hallazgo del túnel que estuvo cubierto durante 1.800 años. Allí, asegura,
hay evidencia de que existió un objeto de grandes dimensiones que los teotihuacanos
sacaron antes de abandonar la ciudad, pero la incógnita sigue sin resolverse.
Fue hasta 2009 que la exploración del túnel comenzó y desde entonces se han encontrado
100.000 objetos, que todavía están bajo estudio de los arqueólogos. A nueve años del
comienzo de los trabajos, la búsqueda casi ha terminado y los investigadores del INAH han
comenzado a trabajar en el montaje de una exposición sobre los hallazgos más
importantes de Teotihuacan en los últimos años. Una primera selección de 460 piezas ha
sido llevada en préstamo al Museo Young de San Francisco (Estados Unidos).
Para avanzar en la investigación del túnel, los arqueólogos echaron mano de un robot que
les ayudó a conocer el inframundo prehispánico antes de extraer toneladas de tierra que
bloqueaban el pasaje. “Por primera vez usamos un robot en una exploración
arqueológica en México pero llegamos a un momento en que es importante difundir lo
que hemos entrado a explorar”, señala Gómez. La tecnología ha servido para seguir con
los hallazgos y difundir los nuevos descubrimientos que se tiene de una de las culturas más
misteriosas de Mesoamérica.