Universidad – empresa, aliados para competir

La competitividad de los negocios depende de su capacidad para adaptarse al cambio, incorporar las
nuevas tecnologías y mejores prácticas, y aprovechar de la mejor manera sus recursos. Para lograrlo,
una vinculación con la academia, con otras empresas y aquellos actores que integran su cadena de
valor, es un elemento indispensable.

Vivimos en un mundo tecnológico, de cambios, en el que el Internet de las Cosas (Internet of Things) –
la interconexión digital de objetos cotidianos con Internet – se ha vuelto una herramienta casi
indispensable para generar negocios más inteligentes, sustentables, productivos y, por lo tanto,
competitivos. Actualmente, México ocupa el lugar 51 de 140 países analizados en materia de
competitividad por el Foro Económico Mundial, lo que si bien indica una mejora en el tiempo (en 2016
ocupaba el lugar 57), el avance es menor que el de otras economías.

Con la tecnología que existe a la fecha, se estima que la automatización puede reemplazar 45% de las
actividades dentro de un empleo y 5% de los empleos completos (McKinsey). Sin embargo, el capital
humano sigue siendo un factor valioso en el camino a la innovación, desarrollando esta tecnología y
haciendo uso de las habilidades humanas únicas, como la empatía, la capacidad de aprendizaje y la
creatividad. En este sentido, en México tenemos una oportunidad única que, de no aprovecharse hoy,
será una desventaja en el futuro: nuestro bono demográfico. Mientras 60% de las personas vive en
países con poblaciones sin crecimiento o que se contraen, 30% de la población mexicana son jóvenes
de entre 12 y 29 años, y 50% es menor a 27 años.

Sin embargo, en México y el mundo el entorno laboral enfrenta dos problemas: escasez y disparidad de
habilidades. A nivel global, 40% de los empleadores no encuentran al talento adecuado y,
paradójicamente, la misma proporción de los trabajadores en Europa y OCDE (entre ellos México),
consideran que sus niveles de habilidades no corresponden con los requeridos en el trabajo, ya sea
porque son mayores o menores (OCDE & ManpowerGroup).
 
Los mexicanos altamente calificados en el extranjero se dedican a actividades relacionadas con la
innovación, la investigación y los servicios educativos; y la mayoría “estarían” dispuestos a regresar de
manera permanente si encontraran en el país las oportunidades que los impulsaron a migrar.
Si bien éstas son una serie de problemáticas complejas y multidimensionales, la solución de todas ellas
tiene un factor común: la vinculación.

El proceso de vinculación de la empresa con las universidades, el gobierno y las otras empresas se
enfoca en dos rubros:
1. Vinculación de la educación con las necesidades sociales y económicas
2. Ciencia, tecnología e innovación.
Dichos contextos fueron creados con el objetivo tener responsabilidad social, con el medio ambiente y la
sustentabilidad económica, buscando competitividad, innovación, diseño y tecnología, comercialización
y exportación.

Forjando talento joven
De acuerdo con Ken Robinson se ha iniciado la “Revolución del aprendizaje” donde establece la
existencia de crisis de la educación que influye a la falta de conciencia sobre los propios talentos.
Para la industria, este tipo de vinculaciones es un ganar- ganar. El contacto fresco con instituciones de
educación superior permite a las empresas tener los conocimientos más recientes en cuanto a lo
académico, aprender cómo aplicarlos en la práctica industrial, a la vez que representa mano de obra de
bajo costo. Por su parte, es muy valioso para las instituciones de educación superior conocer las
necesidades de la industria, y para los estudiantes enfrentarse a problemas reales cuya solución
repercute en el rendimiento de la empresa, así como la posibilidad de comenzar su carrera profesional
en la empresa donde hacen sus prácticas profesionales.

En el sector manufactura, por ejemplo, el Internet de las Cosas permite captar datos en tiempo real y
detectar patrones o condiciones de trabajo anormales de manera automática, lo que se traduce en una
atención oportuna y una toma de decisiones inteligente. Si bien la adquisición de nuevas tecnologías es
costosa, la vinculación con las instituciones educativas hace posible para empresas de todos los
tamaños implementar este tipo de soluciones de manera más accesible, a partir de la creatividad.

La empresa en la que me desempeño, fabricante de colchones, es una firma 100% mexicana con más
de 60 años en el mercado, que desde hace más de cinco años vincula con universidades, obteniendo
mejoras significativas en sus procesos. Nuestra iniciativa “Haga su propio dispositivo”, en colaboración
con la Universidad Tecnológica de Jalisco (UTJ), permite a los estudiantes y los empleados desarrollar
dispositivos ad hoc, para captar la información operativa de los equipos para la manufactura de los
colchones. De esta forma, ha sido posible “modernizar” los equipos existentes -algunos de los cuáles
tienen más de 40 años-, haciendo diseños inteligentes y particulares a sus necesidades, como una
alternativa mucho más viable y menos costosa a la de cambiar los equipos o comprar soluciones
tecnológicas prefabricadas.

Los resultados han sido notables, por nombrar algunos:
 Desempeño de la línea de ensamble, con una mejora de 20% en la eficiencia de los equipos.
 Tiempo de mantenimiento. Hemos pasando de un mantenimiento reactivo, con paros de hasta
24 horas, a sólo dos horas de mantenimiento preventivo, con 30% menos eventos de avería.
 Efectividad, que ha incrementado en 10%, con un aumento en la producción que se refleja en
una mayor productividad de piezas diarias por equipo.
 El factor de rechazo de producto por control de calidad se ha reducido en casi 60% en el último
año, lo que representa más de 700 mil pesos en ahorro.
 
Para que la implementación de este tipo de programas ofrezca un beneficio integral, es importante que
la vinculación trascienda en el largo plazo, es decir, que a partir de ésta se propicie una verdadera
captación, formación y retención del talento joven, que hoy en día no es un tema trivial en presencia de
generaciones donde los esquemas tradicionales de trabajo ya no son atractivos.
Por ejemplo, en la fábrica diseñamos un plan de carrera dentro de la empresa con el objetivo de que se
integren en áreas del interés de los jóvenes donde puedan desarrollar su potencial, apoyándolos en la
conclusión de sus estudios de licenciatura, especialización o posgrado; asimismo, los practicantes
cuentan con asesores industriales que son designados a lo largo de su proyecto en varias líneas de
investigación como: inteligencia de negocios, automatización, aprendizaje de máquina e Internet de las
cosas.
 
Intercambiar mejores prácticas
A nivel macro, las empresas nos beneficiamos del intercambio de mejores prácticas con otras firmas
que, de mayor tamaño o recursos, van más avanzadas en el camino de la innovación.
Para este propósito, la participación de la fábrica de colchones en American Chamber/Mexico, Capítulo
Guadalajara, nos ha permitido conocer mejores prácticas en materia de tecnología, innovación y
seguridad, y ha sido una plataforma para acceder a hacer negocios en los Estados Unidos.
Por otra parte, en esta red de más de 300 empresas socias en Guadalajara, somos activos promotores
del valor de la vinculación universidad – empresa para el éxito en los negocios