Asumen los Maestros la trascendencia de la capacitación docente


Los profesores saben que se trata de una estrategia y una serie de lineamientos
que les ha permitido transitar hacia un esquema que reconoce el esfuerzo y la
profesionalización de su trabajo y de sus proyectos.
Una línea de acción que si bien en un inicio enfrentó resistencias y generó
conflictos, como lo han reconocido las propias autoridades educativas, se ha ido
consolidando en todo el país y posiciona a los docentes como los actores
centrales de estos cambios.
Las cifras consignan un avance en el Servicio Profesional Docente que rompe con
las expectativas que se trazaron en un inicio y apuntan a la aplicación de 1. 7
millones de evaluaciones aplicadas al concluir la presente administración.
Tan solo hasta diciembre del 2017, 343 mil maestros frente a grupo en educación
básica y media superior, que habían participado en la evaluación del desempeño
de sus habilidades docentes.
De acuerdo con la Coordinación Nacional del Servicio Profesional Docente, en ese
periodo se han evaluado un millón 241 mil 777 personas, de los cuales 655 mil
corresponden al concurso de ingreso al servicio docente.
En cuanto a los maestros que ya están en el aula, la meta es concluir este sexenio
con al menos 50 por ciento de los profesores de educación básica y media
superior evaluados en su desempeño.
Como se observa, los indicadores justifican la implementación de estas medidas
tendientes a profesionalizar la labor de millones de maestros, pero sobre todo a
revalorar el mérito y la capacidad de los maestros como única llave para acceder
al sistema educativo.
A decir de Gilberto Guevara Niebla, consejero de la Junta de Gobierno del Instituto
Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE), el Servicio Profesional
Docente “es un mecanismo para combatir la deshonestidad, los abusos y la
arbitrariedad que existía en el manejo de plazas, en las promociones y en la
asignación de estímulos económicos”.
Porque las plazas se asignaban, explica, no en función de reglas claras e
imparciales, sino a partir de la voluntad arbitraria de líderes sindicales y burócratas
locales.
Y es que en las promociones, “influían de manera determinante las palancas y
pocas veces se respetaban los merecimientos. El sistema Carrera Magisterial que
asignaba estímulos económicos se corrompió de forma que líderes sindicales y
protegidos de ellos recibían a través de él beneficios desmesurados sin
correspondencia con sus méritos”.
Ahora los maestros, con el Servicio Profesional Docente enfrentan un esquema
que rompió con esa tendencia.
La Ley General del Servicio Profesional Docente señala en el Artículo 52 que la
evaluación del desempeño es obligatoria para el personal docente y técnico
docente en servicio de Educación Básica, y que se realizará por lo menos cada
cuatro años.
Para la presidenta de la Junta de Gobierno del INEE, Teresa Bracho
González, existe una deuda con los maestros porque aún falta efectuar un
acompañamiento efectivo para mejorar su desarrollo profesional.
Específicamente, explica, esta deuda se da particularmente con los docentes de
nuevo ingreso, por lo que es necesaria la instalación de mecanismos efectivos que
materialicen el valor formativo de la evaluación del desempeño docente.
Y es que, asume, Bracho González, los maestros son la fuerza fundamental del
Sistema Educativo Mexicano y que a partir de la reforma educativa se estableció
un servicio profesional que norma la carrera de los mismos, fortalece su
profesionalización y establece al mérito como principio rector para acceder a una
plaza docente.
Por eso, dice, la evaluación debe efectuarse con base en los principios de
legalidad, imparcialidad y objetividad.
Por eso, argumenta Sylvia Schmelkes, consejera del INEE, debido a la
importancia de todo este proceso que se ha ido consolidando, la evaluación
docente no depende de la voluntad de un titular del Ejecutivo, por lo que el
proceso continuará sin importar el resultado de los procesos electorales.