La educación que necesitamos ante los retos del futuro

El gran reto que enfrentamos los docentes es preparar a nuestros estudiantes
para un mundo desconocido, incierto y complejo. Esto implica trabajar en un
nuevo paradigma educativo, en el que las personas sean capaces de reconocer
que los problemas actuales requieren un enfoque interdisciplinario que favorezca
una comprensión profunda y nuevas propuestas de solución. 
Este nuevo paradigma destaca la necesidad del pensamiento crítico. Esto
implica desarrollar una estrategia educativa en la que los estudiantes sepan:
 Encontrar la información.
 Validar si la información es falsa o verdadera.
 Evaluar la relevancia de la información.
 Comprender el contexto de la información.
 Contrastar o combinar diferentes fuentes de información.
 Determinar si la información está basada en las investigaciones recientes.
En síntesis, se requiere la capacidad para investigar información relevante,
verdadera y válida en diferentes contextos. Lo anterior conlleva una formación de
carácter en la que se esté comprometido con la búsqueda de la verdad, se tenga
una mente abierta y se demuestre humildad intelectual.
“El desarrollo de la competencia de pensamiento crítico conlleva una formación
de carácter en la que se esté comprometido con la búsqueda de la verdad, se
tenga una mente abierta y se demuestre humildad intelectual.”
Además del pensamiento crítico, son relevantes las siguientes competencias
genéricas:
 Comunicación. Ser capaz de entablar un diálogo que posibilite nuevas
perspectivas. Tener la apertura de ver el mundo desde los ojos de las otras
personas.
 Trabajo en equipo. Aprender a relacionarse con los otros y saber
complementar las habilidades. Los estudiantes deben conocer qué
caracteriza a un buen equipo y saber que la colaboración lleva a mejores
resultados. Aprender que el liderazgo del siglo XXI es un liderazgo
distribuido.
 
 Solución de problemas. Usar un enfoque interdisciplinario que favorezca
la comprensión profunda de una problemática.
 Pensamiento creativo. Tener la capacidad de relacionar, asociar y crear
significados. Y, sobre todo, generar ideas que se puedan implementar.
En este proceso de transformación los siguientes factores son clave:
 Comprensión. Saber cómo funciona el mundo. Que nuestros estudiantes
tengan un conocimiento profundo del contexto y las conexiones que
existen.
 Ética. Preguntarse cuáles son sus responsabilidades.
 Imaginación. Identificar las infinitas oportunidades que nos ofrece el
contexto.
 Acción. Reconocer qué acciones es necesario realizar.
¿Pero cómo interactúan estos factores clave? Por ejemplo, podemos
pedirles a nuestros alumnos investigar cómo se propagan las
enfermedades. Este análisis les ayudará a comprender el fenómeno de las
epidemias. Después se puede integrar el razonamiento ético preguntando
si debe ser obligatoria la vacunación. A continuación, se pueden imaginar
nuevas estrategias para prevenir las epidemias e identificar las acciones a
realizar.
 El rol de las universidades en el futuro
En este nuevo paradigma el rol de la universidad es ser un instrumento para el
aprendizaje a lo largo de la vida, es decir, que promueva la capacitación continua
y la adquisición de nuevas competencias. Lo anterior implica un cambio de un
aprendizaje centrado en la materia a uno centrado en lo personal. Así como
reconocer que es más fácil decirles a los alumnos lo que sabemos, que afrontar
el reto de impulsar en ellos el razonamiento. A partir de ahora las universidades
tienen que buscar enfoques originales para transmitir el conocimiento.
“Como profesores tenemos que reconocer que es más fácil decirles a los
alumnos lo que sabemos, que afrontar el reto de impulsar en ellos el
razonamiento. Es por esto que tenemos que buscar enfoques originales para
transmitir el conocimiento.”
Como profesores podemos comenzar a ser más originales en el salón de clase,
invitando a los alumnos a colaborar en la construcción del material de clase,
conectando nuestros temas con contenidos de otros cursos y haciendo explícitos
los objetivos de aprendizaje. Pensar a mediano plazo, qué me gustaría que
recordaran, sabiendo que los alumnos aprenden de lo que hacen.
 
No estamos en un proceso de transición en la educación, sino en un proceso de
transformación de enseñanza y aprendizaje profundos. Es un cambio de
paradigma de la educación, asumiendo compromisos para un aprendizaje
centrado en la persona.
El nuevo modelo educativo implica aprender haciendo, jugando, usando e
interactuando con el mundo. Leyendo el presente y preparándose para el futuro.
https://bit.ly/2JiQC5A Fuente: Observatorio de Innovación Educativa