México lee más que hace una década: Felipe Garrido

Felipe Garrido (Guadalajara, Jalisco: 1942), investigador y académico, ganador del Premio Nacional de Ciencias y Artes 2015, miembro de la Academia Mexicana de la Lengua desde 2003 y director adjunto desde 2011; precursor en México, en el siglo 20, de las salas de lectura en el fomento de la última, de llevarlo a las comunidades, municipios y estados del país; quien con su obra ha influido en el fomento a las letras y la cultura; traductor de autores clásicos de cuentos infantiles, de poetisas y ensayistas recuerda a La Jornada Maya que el proyecto de las Salas de Lectura fue que se convirtieran en independientes, autónomas no que cayeran en manos de la burocracia. Mientras el sistema educativo se conforma con que la población quede alfabetizada; pero muchos no entienden ni comprenden lo que leen, mucho menos saben escribir. La idea inicial fue que poco a poco los integrantes de la Sala de Lectura, si un libro vale 300 pesos los compren entre 10 de ellos, así hacerse de un acervo tras recibir los primeros 100 libros de la autoridad cultural, la responsabilidad de la renovación de textos debe ser de los lectores no de las autoridades. Lamenta: ¡Un día no leído es un día vivido a medias!

¿Se lee en México?
En México se lee mucho más de lo que se leía hace 10 o 30 años, aunque este porcentaje todavía sea muy poco para el número de población en el país. El sistema educativo oficial cumple y se conforma con que la población quede alfabetizada; pero muchos no entienden ni comprenden lo que leen, mucho menos saben escribir. La población alfabetizada lee y nunca escribe, pero es una población que no lee por el gusto de leer. Los lectores deberían de entender lo que están leyendo. Es importante formar lectores, la comprensión se consigue cuando se tiene realmente la autonomía, capaz de escoger de sus propias bases y hacer de la lectura una actividad vital. Un día no leído es un día vivido a medias, ya sabemos que si le gusta tiene que leer y va a buscar su tiempo de lectura. Al tener su tiempo de lectura se convertirá en hábito por lo que comprará más libros y tendrá más cultura si el programa impacta.


¿Qué recomienda para un Cancún lector?
Cancún es una ciudad importante para los libros, aquí tienen librerías como la Gandhi, Dante y Sanborns; la vida cultural la anima gente joven, jóvenes escritores que publican sus libros y revistas, esa es una labor que se puede llevar a las escuelas. Espero que esto lo entienda alguna vez la Secretaría de Educación Pública y las autoridades estatales de educación. Hay una actitud curiosa frente los lectores, hay un momento que parece menospreciar la lectura y la escritura, cuando lo contrario debe ser la pieza clave. Hay una resistencia de las autoridades educativas como el extitular de la SEP: Nuño, no sabe leer, Chuayffet sí leía, pero se enfermó… Si Quintana Roo tuviera un gobierno y una sociedad que pueda influir en los programas de fomento a la lectura sería diferente, así no sólo serían adolescentes o adultos que la escuela saca tras 12 años que sean lectores que sí sepan escribir. Hallar a la gente que trabaje educación debido a que por cada cuatro lectores de libros que pueden escribir con coherencia hay 30 alfabetizados no lectores, de los que mucho menos podemos exigirle que escriban. En proporción cada vez es mayor la diferencia, ya que en el 10 por ciento de las familias no se puede corregir el problema de que se involucre con la lectura.


¿Afecta el centralismo el fomento a la lectura?
El centralismo no afecta el quehacer de fomento a la lectura, en ese aspecto sólo deciden los presupuestos, cada ciudad, municipio o estado sabe sus problemas y cómo debe solucionarlos, ya que conoce el quehacer de su comunidad.


¿Por qué las salas de lectura han decaído?
El proyecto de las Salas de Lectura fue que se convirtieran en independientes, autónomas no que cayeran en manos de la burocracia, la idea inicial fue que poco a poco los integrantes de la Sala de Lectura, si un libro vale 300 pesos, que lo compren entre 10 de ellos, así hacerse de un acervo tras recibir los primeros 100 libros de la autoridad cultural, la responsabilidad de la renovación de textos debe ser de los lectores no de las autoridades.

Cuando iniciamos las salas de lectura, hace 22 años, organizamos Letras en las rocas, las oficinas estaban donde está la Torre Latinoamericana, donde en dos kilómetros a la redonda hay muchas cantinas; al principio con las lecturas nos veían como bichos raros, “esos loquitos” y de tanto vernos comenzaron a llegar a escuchar nuestras lecturas y a interesarse en los libros.

¿Antes había menos población y mayor tiraje de libros y ahora hay mayor población y es menor el tiraje del número de libros, como el caso de Sepancuantos?
No es cierto, los libros de poetas siempre han sido de tirajes pequeños, por ejemplo de Muerte sin fin (1939) de José Gorostiza (1901-1973) se imprimieron 500 ejemplares, mientras que de poetas nuevos y desconocidos se hacen tirajes de 40 a 50 ejemplares y de 200 a 500 ejemplares para los más o menos conocidos. Los libros de tirajes altos son de escritores conocidos el editor busca ganar, ya que de lo contrario éste quiebra y desaparece el libro.

Una novedad tiene tirajes pequeños de 500 ejemplares o más. Los tirajes mayores son para los libros de Jaime Sabines, Carlos Pellicer o Enrique González Martínez; incluso los de Amado Nervo fueron con un tiraje mucho más grande.


¿Es caro un libro?
De cada publicación si es necesaria la venta o compra del libro. En la actualidad los libros no están más caros de lo que cuestan las cosas, cuestan lo que deben de costar. Caros son los libros de importación por todos los derechos e impuestos que hay que pagar.

Autores que escriben su obra y es necesario que conozca su figura la gente, que la lean y opinen de ella, eso es muy importante. Para que los autores existan deben darse a conocer, si son de medianas a buenas sus ventas de libros, van para arriba y estos tienden a ser solicitados. Los autores exitosos deben darse a conocer, si son medianamente buenos para arriba terminan por ser solicitados. Por ejemplo, Carlos Fuentes con su libro Los días enmascarados (1954) que le publicó (Juan José) Arreola, el autor compró toda la edición, una vez que tuvo los libros se dedicó a distribuirlos entre todo el mundo literario en México; éste siempre tuvo dinero, su padre fue un embajador, así pudo comprar todos sus libros.

Gustavo Sainz (1940-2015) autor de Gazapo (1965) repitió el modelo. Los escritores que aparecen en televisión, que son entrevistados venden muchos libros. El proceso es difícil, después de escribir cuesta trabajo, y más trabajo cuesta publicar y mucho más trabajo cuesta vender el libro.

Cada autor debe preocuparse por su libro, está el caso de Octavio Paz y Juan Rulfo, quienes, al parecer, ninguno de los dos movían un dedo por sus libros; sin embargo, sí trabajaron para ser conocidos. En el caso del libro Pedro Páramo, al mismo tiempo que apareció en México la primera edición salió traducida al alemán.

¿A qué se dedica don Felipe?
Ahora estoy traduciendo unos textos de Charles Perrault (1628-1703), el que escribió los cuentos infantiles: Piel de asno, Pulgarcito, Barba Azul, La Cenicienta, La bella durmiente, Caperucita Roja y El gato con botas. He traducido a poetisas y ensayistas, a Giambattista Basile (1566-1632), Hans Christian Andersen (1805-1875) (autores clásicos de cuentos infantiles) más J. M. Barrie, autor de Peter Pan y Wendy, un libro que trajo antes de que se presente al público, que él tradujo y escribió el prólogo. “Traje tres, dos para mis hijos Iñaki y Ulises, que radican aquí en Cancún, donde pasaré la Navidad con ellos y otro para, ya saldrá alguien que se interese y lo lea...”.
 
https://goo.gl/7a9x2i Fuente: Cobá, H: La Jornada Maya.