Jóvenes Construyendo ¿…qué?

A muchas empresas que le entraron al programa el experimento les ha salido más caro de lo que pensaron. La plataforma en línea ha tenido fallas y una vez que se tienen los datos de los interesados muchos no contestan sus correos o teléfonos.

Cuando por fin se logra establecer contacto, un alto porcentaje desiste después de la primer entrevista o plática informativa, mientras que otros no pasan las pruebas o exámenes de las empresas.

La escasez en habilidades para el empleo incrementa la resistencia de los tutores para invertirle tiempo a capacitar y, por sí fuera poco, el atraso en los pagos que se ha dado en algunas ocasiones ha generado mucha presión sobre los empleadores.

En algún momento se habló de la comparación de este programa con el modelo dual alemán, donde los estudiantes pasan por un proceso educativo que combina estudios en el aula con prácticas de aprendizaje en la empresa. Sin embargo el programa no parece tener la capacidad de articular algo en esta dirección.

A la fecha, el 26% de los que han entrado al programa tienen secundaria, 43% tiene preparatoria, 19% una carrera universitaria y solo 4% una carrera técnica. Encontrar la forma de capacitarlos, mientras estén en su práctica, será una tarea titánica.

Hasta ahora, es extraña la forma en la que se han distribuido los beneficiarios del programa. No hay correlación entre los estados con más jóvenes en el programa y los estados con mayor actividad industrial y empresarial. El 40% de los aprendices están en Chiapas (17%); Tabasco (13%)  y Veracruz (10%).

Otros datos interesantes son que el 23% está en alguna institución pública, generando una especie de transferencia del Gobierno federal a los gobiernos estatales, municipales o empresas del Estado y, de los 607 mil que se han colocado hasta ahora, 350 mil (57%) son mujeres.

Cuando uno habla con los empresarios existen tres grupos los que consideran que el subsidio al salario les puede ser útil y están por averiguarlo, los que piensan que el programa no amerita una inversión de su tiempo y los que también piensan que no lo amerita pero es mayor su temor a que el Gobierno tome alguna represalia contra ellos por no colaborar.

El programa sería diferente si la base de datos fuera de personas que real mente están en condiciones de comprometerse con un empleo y que cumplen con algunas características mínimas.

La verdadera métrica de éxito del programa se dará no cuando lleguen al número de aprendices que se propusieron sino cuando las empresas sustituyan otras formas de reclutamiento por esta.

El programa ha sido interesante porque nos muestra a un gobierno con enormes deficiencias técnicas en su diseño de políticas públicas. Pero ha sido más interesante aún porque ha mostrado lo vulnerable que se perciben las empresas frente a este gobierno. Por miedo a represalias en te mas impositivos de concesiones burocracia que obstaculice su operación entre otros ningún actor relevan te en el mundo empresarial le dice al gobierno que su programa por sí mismo no funciona.

Conforme avance el sexenio el Gobierno tendrá la oportunidad de hacer cambios si está en su interés mejorar el programa y los empresarios quizás tengan más incentivos para al zar la voz.