Educación incluyente

Abril es perfecto para hablar de dos asuntos fundamentales que tienen que ver con la tolerancia, la inclusión y el respeto a los derechos humanos y constitucionales: autismo y educación.

El 27 de noviembre del 2007, la Asamblea General de la ONU declaró el 2 de abril como Día Mundial de Concientización sobre el Autismo, con el fin de informar sobre esta condición, tener diagnósticos oportunos y fomentar que los gobiernos adopten políticas públicas que garanticen sus derechos. Durante todo el mes se iluminan de azul los edificios emblemáticos del mundo para visibilizar el tema.

El Trastorno del Espectro Autista (TEA) no es una enfermedad, sino una alteración del desarrollo neuronal sin origen identificado todavía. Es una condición de vida que afecta la interacción social por medio de la comunicación, la conducta, el lenguaje y la integración sensorial de las personas.

Las personas con autismo perciben el mundo de una manera diferente y por ello su forma de relacionarse con su entorno y personas que los rodean también es distinta, por eso es importante comprender las diferencias y aceptar que tenemos los mismos derechos y deberíamos tener las mismas oportunidades de desarrollo y bienestar.

Las personas con autismo necesitan a su alrededor espacios inclusivos que ayuden en su desarrollo, porque todo el tiempo sufren exclusión. No son aceptadas en las escuelas “regulares” y a veces son tachadas de niños berrinchudos, sin límites, porque en muchos de los casos su discapacidad no es evidente.

El segundo asunto estrechamente ligado al tema del autismo es el derecho a la educación incluyente. Y más ahora que en la Cámara de Diputados se discute el dictamen de la nueva reforma educativa. Bueno, no, no está siendo discutido. El tema está detenido por el amago de la CNTE, a quien no le importa la educación ni el aprendizaje de los niños, sino mantener sus privilegios y el control de las plazas que venden y de la nómina con la que chantajean a sus agremiados.

Pero bueno, sigamos con lo verdaderamente importante. En el dictamen aprobado en las comisiones de Educación y Puntos Constitucionales se destaca la inclusión como principio y criterio de la educación. Sin embargo, omite establecer la obligación del Estado de eliminar cualquier barrera para el aprendizaje y la participación.

Por eso, Mexicanos Primero, Yo También, Transversal, Conapred, Copred y el Sistema Nacional de Protección Integral de Niñas, Niños y Adolescentes (SIPINNA) presentaron una propuesta para fortalecer la educación inclusiva en el dictamen, y así evitar retrocesos y avanzar en la comprensión y garantía del derecho a la educación incluyente.

“El derecho a una educación incluyente implica entender que acceder y permanecer en la escuela es solamente un primer paso, ya que una visión más amplia debe velar para que las niñas, niños y jóvenes no sean excluidos, ni de experiencias de aprendizaje ni de una participación efectiva para influir en su contexto escolar”, establecen.

La educación incluyente debe darse dentro de las escuelas “regulares” y no limitarse a un  aula ni impartirse únicamente en escuelas “especiales”, porque eso es justamente una expresión sutil de la segregación.

Y para garantizar una educación incluyente es urgente tenerla clara desde la ley, y preparar a los docentes desde su formación. Ese debiera ser el compromiso de los legisladores y el Estado.

DM

RCifras

En México, uno de cada 115 niños tiene autismo y cada año se diagnostican más niños con esta condición que con SIDA, cáncer y diabetes juntos. La OMS indica que uno de cada 160 niños en el mundo tiene autismo y la incidencia se incrementa 17% al año.

RCompromiso

Reconocimiento a Iluminemos de Azul, que dirige Gerardo Gaya, y a la fundación Yo También, encabezada por las periodistas Katia D’Artigues y Bárbara Anderson, por su gran labor para visibilizar y defender los derechos de las personas con discapacidad, como el derecho a la educación inclusiva.