La educación para la paz

 
Se habla poco del rol de la educación en la construcción de la paz social, siendo una apuesta urgente para salir de la violencia. Investigadores enfatizan que para salir de la violencia se requiere un cambio estructural como inicio de este proceso y continuar con las transformaciones institucionales y los cambios a nivel interpersonal e individual.
 
La violencia es un fenómeno asociado con el desarrollo económico, social y cultural de los pueblos. Uno de los primeros pasos es generar una sociedad con más equidad y con mejor bienestar social. Desde esta perspectiva, la educación tiene en todos los ámbitos una responsabilidad indiscutible. Una de sus tareas es la formación de competencias ciudadanas a través de la adquisición del conocimiento, pero su alcance debe ir más allá de la enseñanza de las asignaturas, a pesar de la actual tensión sobre la correspondencia y responsabilidad entre familia y escuela. Actualmente se convoca al fin de la separación entre escuela y vida social, la educación se encamina a tener un enfoque integral. El fortalecimiento de los lazos integradores entre familia, trabajo, educación, ciudadanía-derechos y relaciones interpersonales es fundamental en el camino hacia la paz y la convivencia.
 
En este sentido, educar para la paz debe integrar un ambiente que proporcione tanto la protección como el reconocimiento de los individuos. El ser humano necesita sentirse protegido, pero también sentirse reconocido por la sociedad; la insatisfacción de alguna de estas necesidades genera fragilidad y vulnerabilidad, que derivan en otras problemáticas. “Contar con y contar para” es la fórmula para preparar ciudadanos que se sientan tomados en cuenta en sus derechos y útiles en la sociedad, de esta forma se configura la ciudadanía desde la perspectiva educativa. La construcción de la paz es una tarea colectiva y base para la sustentabilidad social.